Lo complejo es la reunión de varios elementos simples.

Diseñado (¿?), creado (¿?), configurado y modificado para que se use como elemento principal de un truco relajante. Desahogo que se resume en la colocación de elementos -coherentes o no- antagónicos, que se refieran, en una mínima, a sentimiento humano.

(Me refiero al blog, por supuesto)

jueves, 2 de agosto de 2007

Delación como egoísmo.

Alguna vez habremos oído a alguien llorar sus desgracias. Vienen con el rostro desesperado, las facciones tensas, los ojos rojos, los labios pálidos y convertidos en una fina línea de autocensura, los hombros caídos, y el cuerpo cansado de soportar los embistes emocionales que la vida les ha deparado.
Desgaste.
Entonces, si es alguien a quien jamás en nuestras vidas recordaremos (salvo como una anécdota desgraciada) lo primero que viene al cerebro (vamos, no lo nieguen) es una egoísta frase -se adapta según el caso- ¡Dios! (insertar, los no cristianos, la divinidad del caso) ¿Eso podría pasarme?, ¿Podría pasarle a quiénes me importan?, y listo.
Mientras que la persona al frente se desvive explicando (como modo de liberación) sus angustias, ahi vamos, con una delación interna, que justo por ser individual, es egoísta. Calma, calma, verás como las cosas se solucionan. Claro, y sino, ¿Qué me importa?, total, no me afecta (más allá de advertencia). Pero ahora, ¿Y si, sí me afecta?, pues lo que sigue, la morbosa necesidad de saberse parte de un grupo, me conviene no ser único.
A fin de cuentas, leer una reflexión fresca (no por lo brillante, sino por lo conchuda) hace que nos pongamos a reflexionar sobre ciertas situaciones. Y como a mi no me va la humildad, pienso que el egocentrismo es más problemático (por eso entretenido), pues yo voy al frente, y punto. -punto-
La delación como egoísmo, escondida de quién no se quiera dar cuenta, esperando salir, para hacerte sentir culpable.
Y esta vez, no es una broma.

miércoles, 1 de agosto de 2007

Un broma que no da risa.


En ciertas ocasiones, cuando parece que nadie se da cuenta, alguien hace un comentario, que por inocente en su forma -tono de voz- pasa desapercibido dentro de la conversación. No que suceda lo mismo dentro del cerebro de quien haya escuchado atentamente.
Jajaja, qué risa, jajaja, mira tú, jajaja, me divierte.
"Mi consejo es, olvida y vencerás", es sarcasmo por supuesto, no crean que esto es escrito con inocencia, quizá la transformación, pero jamás como expresión crédula de lo que, en el fondo se refiere.
Entonces, siguiendo el consejo, olvido el consejo. Y todo se quedo como antes, ¿Ves?, es complicado pensar, suponer tal vez, que los seres humanos, caóticos en su tranquilidad, puedan ser simples como complejos.
Una broma que no da risa. Un chiste que no es un chiste. Un pensamiento a parte que no es un pensamiento (sino varios). La escritura entonces, de este estofado (que no se mezcla lo suficiente) desabrido (porque no quiero que tenga sabor -jáh-) se resume en simples complicaciones.
Y es una broma.